Matrimonio Africano

El asunto del matrimonio en África se resuelve como cualquier otra transacción, como quien compra un nuevo camión o un pedazo de tierra.

Los hombres eligen a sus mujeres con total libertad, no son sus padres ni los jefes tribales quienes dictan las parejas. El hombre elige la que más le guste para casarse y ahí es cuando entra el suegro al baile.

La dote o el precio que paga el hombre al padre de su mujer es una tradición tan extendida y arraigada como cualquier otra. En países del África central el pago suele hacerse en dinero constante y sonante, pero en países ganaderos como Botswana o Zambia es el ganado vivo lo que tiene fuerte y real valor de cambio.

Los padres del novio envían a alguien en representación a pedir la mano de sus hija y se negocia la transacción. La calidad y cantidad de este intercambio es proporcional al ingreso que la mujer sea capaz de generar para el hogar. Así una empleada domestica le costará al novio tres vacas en buen estado de alimentación, que el suegro puede rechazar de no gustarle el estado en que llegan y hacer cambiar por otras de sus gusto. Una cajera de tienda o banco valdrá 5 o 6 vacas y una mujer abogado o doctor, 10 e incluso 12 vacas.

Claramente el hombre que pueda pagar más puede darse el lujo de tener más de una mujer. Tener así un grupo de doctoras o abogados que cuiden de el y sus hijos y den un claro status y reconocimiento social al hombre, aun q es sabido también que hombres con 15 o 20 esposas son constantemente engañados por ellas y quizás sin saberlo, tenga q mantener y educar al hijo de su guardaespaldas. Así como es social y legalmente aceptado que el hombre golpee a su mujer si esta se niega a tener sexo con el.

Así se casan y comienzan a parir y parir, a poblar este inmenso continente que aun que esté habitado mayormente por niños, aún tiene una densidad bajísima comparada con latinoamerica y el resto del mundo, y recursos para alimentarlos por generaciones completas.

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