Montañas, más montañas y Lalibela.

Nueve días pasamos en Addis Abeba, la capital etíope. Tramitando las visas para Sudan y Egipto, los últimos dos países que visitaremos de África. Días que aprovechamos deleitándonos con la buena comida local y algunos platos heredados de la corta pasada de los italianos por este país. Etiopía por lejos es el país mas barato que hemos visitado en África, un café, que incluye todo el rito: lavado del grano, tostado, molido (en mortero) y cocinado, te cuesta 50 pesos chilenos (y unos 45 minutos si llegas cuando están comenzando con la ceremonia). Puedes dormir por menos de tres dolares y comer por uno. Bueno, como en todas las capitales los precios suben, así que en Addis Abeba nos instalamos en pleno barrio de putas, donde nos costó darnos a entender que solo queríamos una pieza que no incluyera ninguna clase de servicios ni acompañante.

Cafe Etiopeinjera

Salimos de Addis Abeba en dirección al lago Tana, a unos 700 kms. Si uno mira un mapa con relieves de África, se ven leves cambios de tonos en casi todo el continente, exceptuando Etiopía, una mancha oscura, que refleja la elevación del país y la infinidad de cerros, valles y quebradas, un desafío para las bicicletas que te pone nervioso de solo mirarlo. Como en casi toda nuestra pasada por los países africanos, llegamos en plena época de lluvia, tema que hasta aquí no había sido un gran problema, pero en Etiopía las lluvias son todos los días, fuertes y frías. La tierra parece que no drenara por ninguna parte y después de las lluvias todo se transforma en un barro pegajoso que dura días y que si cometes el error de atravesar con la bicicleta te metes en un negocio que te puede costar un par de horas de limpieza. La altura promedio por donde van los caminos es de unos 2000 mts con quebradas que desciendes hasta 1200 mts y cerros donde se sube sobre los 3000 mts. Es un placer (suena un poco masoquista, pero no lo es) pedalear por los cerros, las perspectivas, disfrutar de las bajadas, los campos, Etiopía es un país agricultor y los campos de cultivos se ven hasta en las laderas más escarpadas. Escuchas en todas partes los látigos de los campesinos que están arando la tierra con sus vacas y el de los niños que sacan a pastar a los animales que al verte comienzan a gritar “Money, money” y a dar un festival de latigazos que a veces te agarran desprevenido y te dan un gran susto (esta sí podría ser la parte masoquista, pero por suerte tampoco lo es). El gran desafío fue la quebrada del Nilo Azul, el primer encuentro con este río que en los próximos países nos acompañará hasta nuestra salida al Mediterráneo. Es un descenso increíble por un camino lleno de curvas, donde en 20 kilómetros desciendes 1600 mts, y que al cruzar el puente comienza la dura tarea inversa que nos tomó 4 horas hasta llegar a la parte más alta.

Bajada al valle del nilo azul

El gran misterio de este país, es el agua. Llueve en abundancia y los 2000 kms que recorrimos fueron casi completamente por zonas verdes. En las pensiones donde alojamos, las llaves de agua son decorativas y en todas te encuentras en tu pieza con una botella plástica de un litro y medio que te tiene que alcanzar para beber y lavarte, y si te atreves a pedir un relleno de botella lo único que te llevas a cambio es una mala cara. En las villas y en los campos, ves a la gente cargando por kilómetros los bidones de agua. En las zonas más pobres todavía se ve a las mujeres cargando el agua en tinajas de greda que con certeza pesan más que el contenido. Quizás el tema del agua es un tema de recursos o quizás educación, no lo sé, pero en este país prácticamente no vi escuelas a orillas de camino ni niños caminando a las escuelas.

me veo bien???Camino a Gonder, Etiopía

Después de dos semanas de montañas escarpadas y de un país y caminos escénicos, llegamos a Lalibela (2600 msnm). Patrimonio de la humanidad, construido en el sigo 12 por un rey que su obsesión era construir “la nueva Jerusalem”, y que sus intenciones fueron bien logradas, porque hoy habla del lugar histórico sagrado más importante de la Iglesia Cristiana Ortodoxa. Son 11 iglesias que el mismo rey diseñó y que fueron cavadas en la roca. Toda la construcción fue pensada a la inversa de un edificio convencional, comenzaban con los techos y al cavar hasta la altura de las ventanas, comenzaban con los detalles interiores. Las iglesias están en perfecto estado y todos los días llegan cientos de peregrinos, curas y monjes ortodoxos a rezar. Personalmente no tengo mucho aguante de tiempo con los monumentos históricos, pero este lugar me atrapó, pasamos un día entero y volvimos al día siguiente (y volvería a ir), porque no te dejas de sorprender, los túneles, la gente, la energía del lugar es maravillosa.

Iglesia de Saint George, Lalibela, Etiopía

Iglesia Saint George, LalibelaCura de LalibelaIglesia Saint George, Lalibela

Dejamos Lalibela y nos fuimos unos 400 kms al este a las Simien Mountain. El plan hacer trekking por unos días, estirar las piernas y ver a los famosos babuinos gelada, pero lamentablemente el mal tiempo no nos dejó. Estuvimos dos días esperando a los pies de cerro que la lluvia parara, pero no tuvimos una sola ventana de buen tiempo. Finalmente retomamos la bici y empezamos el largo y rápido descenso de los cerros y a dejar atrás las lluvias, los campos verdes, el frió, que mágicamente en 200 kms se trasforman en pampa, sequedad y calor, la frontera con Sudán.

Camino a la frontera con Sudán, Etiopía

Niña etíopeP1100839P1100869

One Comment on "Montañas, más montañas y Lalibela."

  1. Poly dice:

    Que heavy lo del agua… Que increíble pensar que nosotros
    Damos por sentado todas esas cosas que pa otra gente.. Es realmente un sacrificio..
    Abrazos!
    Muchos ánimo!

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