Nueva compañera de viaje

Conocimos a Cristina en nuestra pasada por Isla de Mozambique. Se mudaron junto a su madre a este increíble lugar hace más de dos años. Juntas están echando adelante un proyecto de una escuela, donde imparten cursos principalmente artísticos para la comunidad local con la ayuda de voluntarios que llegan de todas partes. Después de la invitación que nos hicieron a quedarnos en su casa por un par de días, que fue extendida y también motivada por nuestras ganas de quedarnos, pasamos 12 días compartiendo junto con ellas en Isla de Mozambique.

Cristina lleva más de 10 años recorriendo distintos países de África y cómo fotógrafa tiene un material increíble de sus viajes y reportajes que ha hecho en el continente. Motivada con nuestros historias de la bicicleta, decidió unirse a nuestro viaje y un mes después de que nos despedimos en Mozambique, partió a nuestro encuentro en Moshi, Tanzania.

Algunos países africanos importan bicicletas de segunda mano desde Europa y Medio Oriente. Si te das el trabajo de buscar, puedes encontrar una buena bicicleta usada por poca plata. A la llegada de Cristina a Tanzania, recorrimos todos los locales de bicicleta que tenía Moshi. Ahí estaba la elegida, al fondo de un local, bajo otras 30 bicicletas. Tenía todo lo que andábamos buscando y el tamaño  perfecto. Para un viaje en bicicleta no es necesario contar con un bici de USD 2.000, aquí está la prueba. La bicicleta costó USD 100!

Comenzamos la ruta con nuestra nueva compañera de viaje a los pies del Kilimanjaro, dando la vuelta a la montaña que nos tomó una semana hasta la frontera con Kenya. Es el camino ideal para comenzar un viaje en bicicleta, las carreteras son buenas y poco transitadas, el paisaje varía todo el tiempo entre valles verdes, extensas explanadas semiáridas, con baobabs y acacias (la clásica imagen del rey león) con vista permanente al Kilimanjaro, todo con la compañía de los Masáis que pastorean y viven en esta zona.

CAminos en Tanzania

Tres días más nos tomó desde la frontera cruzando por tierras Masáis para llegar a Nairobi, la capital de Kenya. Aquí hicimos una parada de una semana. Teníamos que tramitar la visa a Etiopía, que no es cosa fácil y la bicicleta del Benja y la mía pedían una limpieza y mantención después de los 2 meses por caminos arenosos y ambientes salinos. Hicimos cambio de neumáticos, después de 9000 kms (+1 para Schwalbe) y la mantención la hicimos con los Safari Simbaz. Este es un proyecto creado por David, un keniano ciclista que ha participado en equipos de ciclismo en Europa y que decidió volver a su país para montar esta idea que consiste en ayudar niños de su villa enseñándoles los valores del deporte, el emprendimiento y el trabajo en equipo a través del mundo de las bicicletas, dándoles una herramienta, que en la mayoría de los casos termina en un estilo de vida. Muchos de los niños viven en la casa del proyecto que está transformada en taller, plagada de bicicletas que traen y reciben de donaciones. Es el único lugar de Kenya y el centro de África donde puedes encontrar buenos repuestos. Gran parte de los ciclistas kenianos salen de aquí. David los acompaña a pedalear todos los días, los motiva y les da la energía de grupo, es un personaje que te acoge y te da buena onda desde el primer minuto. Pasé un gran día aquí, viendo este proyecto, aprendiendo y recibiendo ayuda, es impresionante lo que saben y el buen que trabajo que hacen. Nosotros y nuestras bicicletas lo agradecemos!

Una de tantas invitaciones a comerMasai inflando rueda

En Nairobi nos volvimos a encontrar con Martín, nuestro amigo argentino que llevaba un año y medio recorriendo África en moto y que en este lugar terminaba su travesía. Martín esperaba en estos días visitas de amigos argentinos. Cristina por su parte recibía de visita a su madre, su hermano y Eloisa, una brasileña que también vive en Isla de Mozambique. Es un poco enredado explicar todos los orígenes, pero finalmente eramos un grupo de 10 personas, que venian de Argentina, España, USA, Isla de Mozambique y Chile. Habíamos planificado pasar 10 días juntos recorriendo Kenya y disfrutar de la buena compañía y mesa. Da para mucho, así que espero contarles en otro post de lo bien que lo pasamos juntos y los lugares que recorrimos.

El norte de Kenya recibe cada tanto a grupos de los famosos piratas somalies, que cruzan la frontera ilegalmente y dejan algún estrago con bombas, saqueos y asaltos a vehículos que se dirigen a la frontera con Etiopía. Por esta razón y luego de muchas recomendaciones, decidimos saltar la zona conflictiva y tomar un bus unos 400 kms al norte de Nairobi al pueblo de Lodwar. Esta área de Kenya se encuentra a 300 msnm, alejada de las montañas, lo que la hace una región super seca y calurosa. Existen dos rutas para entrar de Kenya a Etiopía, la clásica pavimentada y por supuesto más transitada, y una segunda, que no figura en los mapas, con poco tránsito y una huella de 120 kms de arena suelta. Optamos por la segunda. La razón, conocer el lago turkana y la brillante insistencia de Cristina de entrar por ese camino que nos llevaría derecho a las tribus que se encuentran en el sur de Etiopía, donde ella había pasado algunos meses trabajando en un reportaje y viviendo en las tribus.

Empujando en caminos arenosos en la zona del turcana

Es un hecho que los caminos secundarios muchas veces uno le hace el quite con la idea de llegar antes y evitar el mal estado de los caminos, pero también es cierto que cada vez que hemos optado por esta opción, han sido los caminos más lindos que hemos pedaleado. Recorrimos los 200 kms desde Lodwar hasta la frontera sin toparnos con mucha gente, bajo un sol infernal, empujando nuestras bicicletas varías horas al día porque la arena no nos permitía pedalear y avanzando no más de 40 kms diarios. Lo único que encontrábamos eran las pequeñas villas de la tribu de los turkana, que fueron nuestra salvación abasteciéndonos de agua. Después de 5 días de duro camino, cruzamos la frontera. No existen controles de inmigración en esta frontera, habíamos timbrado la salida dos semanas atrás en Nairobi, y la entrada en Etiopía la timbraríamos en el pueblo de Omorate a 30 kms al norte de la frontera. Los únicos controles de frontera, son puestos militares de cada lado.

Lago Turkana, Frontera Kenia-Etiopía

Frontera Kenya EtiopíaFronteras abandonadasÚltimo puesto de control en Kenya

Omorate, era nuestra primera parada en Etiopía, una familia de la tribu de los Dassanach, donde Cristina había vivido dos meses. Nuestra llegada fue totalmente sorpresa para ellos, tan agradecidos con la visita, que Ikale, el jefe de la familia que vive ahí junto a sus tres mujeres y cerca de 20 niños, sacrificó una cabra y organizó un festín para la noche. Ni una lengua en común ni palabra, es un ejercicio hacerte entender a señas, gestos, ruidos, y dibujos en la tierra. También es para un post aparte contarles la experiencia que es ver cómo viven las tribus, lo alejado y distinto que es a nuestro estilo de vida. Todo corre en función a la familia. Los niños hombres son los encargados de salir temprano en la mañana con una botella de 2 litros de agua bajo el brazo y con 40 grados de calor a pastorear a las cabras, el patrimonio de la familia. Las mujeres se encargan de los más pequeños, cooperando con los hijos de todas y la alimentación. El calendario corre en función de las crecidas del río y la preocupación es que a la hora del baño en el río no aparezca un cocodrilo.

tribu darsenetchtribu darsenetch

Después de nuestra visita a la tribu de los Dassanach, seguimos camino hacia el pueblo de Turmi a 80 kms, tierra de la tribu Hamar. Visten cueros, y se pintan la cara y pelo con barro rojo. Los Hamar son conocidos por una ceremonia llamada “Bull jumping”. Esta ceremonia se organiza previa a un matrimonio y comienza con los latigazos a las mujeres de la familia del futuro marido. Los latigazos demuestran la valentía, fuerza y el apoyo de las mujeres de la familia. Son decenas las mujeres latigadas en cada ceremonia. Durante todo el rito, mientras esperan ser azotadas, las mujeres de la tribu están reunidas saltando con cascabeles metálicos amarrados a las piernas y cinturas que en conjunto dispara un sonido que ensordece y las induce al trance que al parecer las ayuda al momento de los latigazos. La sangre, el sudor y el barro se mezclan y caen por sus espaldas. En ningún momento vi caras de dolor mientras eran azotadas. El segundo momento de la ceremonia es el salto de los toros donde el pretendiente demuestra a la tribu su madurez, hombría, fuerza y agilidad saltando ida y vuelta, desnudo sobre los lomos de toros puestos en fila. La tribu evalúa al pretendiente según el número de caídas que tenga en una de las 4 pasadas que hace. Un buen hombre es aquel que cruza limpiamente en todas las pasadas.

tribu hammertribu hammerBull jumping

Luego de una semana en tierra de tribus al sur de Etiopía, nos fuimos a el pueblo de Arba Minch, el más grande del sur de Etiopía. Este país es pura montaña, y en este trayecto nos quedó claro en días que tuvimos que pedalear desniveles de más de 1500 mts. Era la prueba y despedida de Cristina. Fueron casi 2 meses de compañía, buena onda, alegría y la demostración que para hacer un viaje de este tipo, lo único necesario son ganas y una bicicleta.

One Comment on "Nueva compañera de viaje"

  1. Nata dice:

    Hola! Qué tal? Soy amiga de Claudia Vergara, en Isla de Pascua. El 2011 estuve viviendo un año en África y a pesar de lo paradisíaco que ha sido vivir en Isla de Pascua, tengo ganas de volver el próximo año. Conversando con la Clau de mis ganas de recorrer desde Sudáfrica hasta Egipto, aparecieron ustedes como referencia, con una ruta demasiado similar a la que tenía en mente!
    Primero, geniales los datos prácticos de viaje, en especial los de las visas. Segundo, espero más adelante recontactarlos para pedirles datos un poco más específicos, jeje. Y tercero, la ong en la que trabaja Cristina con voluntarios me interesó mucho. Tiene alguna página web? Algún mail?
    Saludos y ánimo con las rutas siguientes de la travesía!!!

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