Namibia. Pedalero en el camino

Ya llevamos poco mas de 1600 kms en la ruta y nos encontramos en Bethanie, Namibia.

Pasamos el día el Fish River Canyon, una quebrada impresionante erosionada hace millones de años que lo dejan como el cañón de data más antigua en el mundo. Quedamos alucinados de la profundidad, el color y la magnitud del lugar.

Ese mismo día, pasada la hora de calor, nos alejamos de la entrada del parque nacional donde se encuentra el cañón y pasamos la noche a orillas del camino. Aquí en Namibia no hay problema de armar campamento en estos lugares, la gente es super amigable y los caminos son poco transitados. Disfrutamos de una noche estrellada, sin luna, en el silencio y la soledad del desierto de Namibia. Al día siguiente a primera hora en la mañana continuamos la ruta hacia el norte, en dirección al pueblo de Bethanie. Alcanzamos a avanzar cerca de una hora por este camino de tierra sin cruzarnos con ningún auto, cuándo en el horizonte se vio una pequeña silueta que un comienzo parecía alguien parado en la mitad del camino. Luego de unos minutos nos dimos cuenta de que se trataba de alguien en bicicleta. En nuestras 7 semanas de viaje no nos habíamos encontrado con ningún otro pedalero. Era Martin, un divertido holandés, curtido por el sol, que carga con un bidón de 25 litros y lleva mas de 11 meses arriba de su bicicleta y comenzó su viaje en solitario en Senegal. Pueden ver su blog aquí.

No se imaginan la alegría que es encontrarse con otro viajero con el que compartes proyectos y formas de viaje. Conversamos cerca de media hora bajo un sol quemante, intercambiando anécdotas, recomendaciones de ruta, recetas, tips y omitiendo el hasta aquí el clásico interrogatorio que te hacen cuando conoces a alguién: ¿De donde vienen? -Coooooomo?-, ¿Y cuantos kms llevan? -en seriooooo?-, y una seguidilla de preguntas que por supuesto nosotros haríamos, pero sabemos por qué evitarlas con un ciclista.

Fue una inyección de energía y felicidad el encuentro. La conexión genuina de compartir un estilo de viaje, la velocidad y el tiempo de avance. Llegó en el mejor momento, llevábamos 8 días continuados, cerca de 500 mks pedaleando en caminos de tierra en la mitad del desierto y no podíamos parar. Aquí en Namibia las distancias entre pueblo son largas y estábamos con la comida contada para llegar a Bethanie.

Intercambiamos correos y nos dimos un fuerte abrazo. Martin siguio camino a  Cape Town, Sudáfrica y nosotros a Bethanie, Namibia.

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